Alajuelense: el relato de una madre que responde al presidente de Liberia por la salida de su hijo

Alajuelense: el relato de una madre que responde al presidente de Liberia por la salida de su hijo

Óscar Ramírez suele tomarse un tiempo durante la semana para hablar con los cachorros en el CAR.

Ferlin Fuentes·15 de enero de 2026 a las 1:05 p. m.

Las declaraciones del presidente de Municipal Liberia, Wilder Eusse, sobre la salida del goleador de la categoría U-14 hacia Liga Deportiva Alajuelense generaron reacción, pero no desde otro despacho dirigencial, sino desde el entorno familiar del futbolista.

En una entrevista en Tigo Sports Radio, Eusse lamentó la pérdida del juvenil y señaló las limitaciones económicas que enfrentan clubes como Liberia para retener talento joven. “El goleador de la U-14 se lo lleva la Liga y no somos capaces de amarrar 30 o 40 jugadores por lo que representa el impacto financiero”, afirmó, al tiempo que mencionó que muchos futbolistas provienen de familias humildes y que el manejo del dinero puede incidir en este tipo de decisiones.

Horas después, Karla Ramos García, madre de Dereck Valerín, respondió públicamente en redes sociales a una publicación del periodista José Alberto Montenegro y rechazó que la salida de su hijo haya estado motivada por un factor económico.

“Gracias a Dios somos padres trabajadores y lo hemos apoyado en su pasión. No es por dinero, sino por las condiciones”, escribió. Según explicó, la decisión se basó en el proyecto formativo que encontró en Alajuelense, especialmente en el Centro de Alto Rendimiento, donde su hijo recibe educación, acompañamiento nutricional y apoyo psicológico, además de un entorno que exige disciplina y responsabilidad.


Ramos también subrayó que en la institución rojinegra fueron claros sobre el proceso y las expectativas. “Quizás llegue a ser profesional, quizás no; es el sueño de mi hijo, pero a su edad la disciplina y la responsabilidad son muy importantes en la vida. Que viva el presente”, añadió, al tiempo que agradeció la oportunidad que su hijo tuvo de competir en Liberia.

El intercambio de posiciones dejó en evidencia dos miradas distintas sobre el fútbol menor. Por un lado, la preocupación dirigencial por la capacidad de retener talento ante estructuras más robustas; por otro, la decisión de una familia que priorizó un proyecto integral más allá del aspecto salarial.

Más allá del movimiento puntual, el caso reabrió la discusión sobre cómo se gestionan las etapas formativas en el fútbol costarricense y los factores que hoy pesan cuando un jugador en edad temprana define su futuro deportivo.