(Opinión) La Liga del “Macho” Ramírez: más dudas que certezas en su nuevo ciclo
El liguismo necesita una dosis de fe. Y esa esperanza solo se construye ganando, más allá de la forma en que se logre

Óscar “Macho” Ramírez trabaja para que su equipo juegue de una manera más sólida al final de campeonato.
Alajuelense atraviesa un momento difícil como hace mucho no se veía.
Seguramente usted pensará que estoy exagerando y me preguntará en los comentarios si vivo en otro planeta y no me doy cuenta de la sequía de títulos de los últimos diez años.
Claro que tengo muy presente ese detalle. Sin embargo, la Liga se caracterizaba por arrancar con fuerza, ser arrolladora en las fases regulares y caerse en las etapas finales.
Hoy, en la nueva era de Óscar “Macho” Ramírez, tras su “exilio” de ocho años, las cosas no comenzaron como la afición esperaba.
La Liga del “Macho” perdió un invicto centroamericano de dos torneos al caer ante Plaza Amador de Panamá (1-2). También perdió contra Herediano en casa, rompiendo una racha de más de treinta partidos sin conocer la derrota como local.
Y hay algo cierto en lo que comenta la afición manuda: el equipo no juega bien.
Se dice en el parque central de Alajuela, me consta; y ni hablar de lo que circula en redes sociales.
Ramírez repitió en varias conferencias que “su objetivo es que el equipo juegue, de acuerdo a su idea táctica, para el momento definitorio del campeonato”. Es en esa instancia donde se sellan los títulos.
No obstante, creo que el cuerpo técnico no toma en cuenta que la afición mide al equipo en cada partido, sin importar el rival ni la circunstancia.
El liguismo necesita una dosis de fe. Y esa esperanza solo se construye ganando, más allá de la forma en que se logre.
Con el mayor respeto, considero que don Óscar debería dejar de señalar al portero rival como la razón de los resultados adversos. Todos los equipos que enfrentan a los grandes se juegan la vida. No es novedad.
Lo que sí urge es que Alajuelense gane. Y si el resultado no llega, que al menos el equipo muestre un buen fútbol.
Hasta este sábado, el desempeño en cancha desencanta más de lo que ilusiona.