La Liga se movió en silencio para reforzar su ataque con delantero de Liga de Ascenso

La Liga se movió en silencio para reforzar su ataque con delantero de Liga de Ascenso

Óscar Ramírez le siguió la pista a José Alvarado desde los últimos seis meses en el propio CAR

Ferlin Fuentes·17 de enero de 2026 a las 9:13 a. m.

Mientras el foco apuntaba a nombres rimbombantes y a movimientos visibles en el mercado, Liga Deportiva Alajuelense cerró una incorporación lejos del ruido. Sin conferencias ni anuncios anticipados, la dirigencia rojinegra completó un ajuste ofensivo con un perfil poco mediático, pero con el aval directo del cuerpo técnico.

Se trata de José Alvarado, delantero de 27 años que vuelve al club donde se formó en ligas menores, aunque su debut en Primera División no llegó en su primera etapa. El atacante construyó su carrera en la Liga de Ascenso y en los últimos torneos defendió a Sarchí, equipo con el que finalizó contrato antes de quedar en condición de agente libre.

La clave de su regreso estuvo en el día a día. Al entrenar con regularidad en el Centro de Alto Rendimiento rojinegro, Alvarado quedó bajo la observación directa de Óscar Ramírez, quien valoró sus características dentro del área y solicitó su incorporación. Fuentes cercanas al club coinciden en que se trata de un centro delantero potente, con buen olfato goleador y movimientos inteligentes para atacar los espacios.


La decisión no fue casual. Alvarado terminó imponiéndose en una evaluación interna que incluyó otros nombres: Doryan Rodríguez salió a préstamo a Puntarenas FC, mientras que Alberto Toril no entra en los planes del entrenador. El nuevo refuerzo firmó por un año con la institución manuda.

El movimiento se enmarca en una reconfiguración ofensiva más amplia. A las salidas de Joh Paul Ruiz (cedido a Liberia), del arquero Johnny Álvarez (quien pidió finiquito para firmar con Sporting FC) y de Diego Campos (no renovado), se sumaron las llegadas ya conocidas del mexicano Ángel Zaldívar y del costarricense Kenneth Vargas.

Así, sin estridencias, la Liga completó una pieza más para su ataque. Un fichaje silencioso, sí, pero con una lectura clara: no todo refuerzo necesita cartel si convence en la cancha. En el Morera Soto, esta vez, el movimiento se cocinó a fuego lento.