Los datos se traen abajo la retórica del Saprissa en busca de un lugar en la Fedefútbol

Érick Lonis brindó datos que no son exactos en declaraciones sobre lo que tradicionalmente ocurre en las elecciones de la Fedefútbol.
En el fútbol costarricense hay discursos que suenan bien.
Hablan de historia, de respeto, de tradición.
Pero cuando se contrastan con los datos… la historia cambia.
La narrativa que no calza con la realidad
Erick Lonis lo planteó sin rodeos.
Que Saprissa merece estar en el Comité Ejecutivo por su peso histórico.
Que, por tradición, los cuatro grandes deberían compartir la mesa.
Que cuando un club deja un puesto, debería respetarse esa representación.
El problema es que ninguna de esas ideas resiste el archivo.
1. Los cuatro grandes… casi nunca estuvieron juntos
La afirmación de que los grandes han estado juntos en el Ejecutivo no es correcta.
Desde 2011 hasta la actualidad, Alajuelense, Herediano, Cartaginés y Saprissa solo coincidieron en un mismo Comité Ejecutivo una vez.
Y fue hasta el periodo actual (2023–2027), bajo la presidencia de Osael Maroto.
Antes de eso, el patrón fue otro.
Ausencias.
Combinaciones parciales.
Y un reparto de poder donde los cuatro nunca coincidieron como bloque.
2. El “respeto” al puesto… tampoco existe
Lonis también apeló al “señorío”.
A esa idea de que, si un club deja un cargo, debería conservar la posibilidad de seguir ocupándolo.
Pero los antecedentes dicen lo contrario.
En 2017, Saprissa perdió su espacio.
David Gutiérrez dejó el cargo y Juan Carlos Rojas intentó retenerlo.
No lo logró.
Jorge Hidalgo Vega ganó la votación 20 votos contra 11.
No hubo respeto automático.
Hubo elección.
En 2020 ocurrió algo similar.
Marjorie Sibaja renunció y el puesto se abrió a disputa.
Orlando Moreira y Stewart Gómez entraron en la contienda.
Otra vez, el cargo no se heredó.
Se compitió.
3. El silencio que hoy pesa
El presente tampoco respalda la narrativa.
El propio Roberto Artavia lo reconoció ante ElMundo.CR.
En Unafut, donde Saprissa esperaría encontrar respaldo, lo que apareció fue otra cosa.
“Hubo apoyo de algunos y silencio de otros”.
Ese silencio no es menor.
Es político.
Y refleja que el respaldo no está consolidado.
4. La elección no se gana en micrófonos
El puesto que dejó Juan Carlos Rojas no está reservado.
Se define con votos.
Son 32 asambleístas.
Y se necesitan 17 para ganar.
Ese es el terreno real.
No el de las declaraciones.
No el de los discursos.
La conclusión
Saprissa tiene historia.
Tiene peso.
Tiene argumentos.
Pero hoy enfrenta una realidad distinta.
La Federación no se mueve por tradición.
Se mueve por votos.
Y en ese escenario, la campaña no pasa por los micrófonos.
Pasa por el ecosistema político del fútbol costarricense.
Porque cuando se trata de llegar al Ejecutivo…
los datos pesan más que la retórica.